Saluda del Presidente

Queridos hermanos y hermanas

Comenzamos el año 2010 y como siempre nos creamos un sin fin de nuevas metas en nuestra mente, unas seremos capaces de llevarlas a cabo y sin embargo otras quedarán para seguir poniéndolas como metas nuevas el siguiente año.

Es deseo expreso de mi Junta de Gobierno y mío que todos esos deseos de participación, colaboración y buen hacer por esta Hermandad no sea una meta para el año que viene sino que se materialice en este año, pues esta Hermandad necesita de ti muchas cosas que puedes darle con un pequeño esfuerzo, no olvides que tienes como ayuda a Nuestra Santísima Madre del Rocío quien no dudará en ayudarte en todo lo que le pidas y a esta Junta de Gobierno que hará todo lo que esté en su mano para solucionarte cualquier problema.

Las Juntas de Gobierno y los hermanos pasan pero lo que queda es la Hermandad Mariana al igual que su puntualidad, debiéndose asistir a todos los actos que se programan mensualmente, rosario, misas, formaciones y convivencias, lugar de confraternidad cristiana entre todos los hermanos. Siempre pueden surgir imprevistos que no nos permiten asistir a todo, pero hay que intentarlo dentro de las posibilidades de cada hermano/a.

La asistencia a los grandes actos de la Hermandad (Peregrinación Extraordinaria al Rocío, Triduo en Honor a la Virgen del Rocío, la Romería de Pentecostés, la cena aniversario, etc..), es primordial pues elevan el resplandor de todo el trabajo del año, siendo un reflejo del buen funcionamiento de la Hermandad.

La caridad es primordial para nuestros fines y tened claro una cosa, no es necesario el dinero, pues tenemos iniciativas variadas para participar de distintas formas como pueden ser: visitar a los enfermos de alzhéimer todos los domingos, a personas necesitadas de la parroquia los viernes por la tarde, a enfermos de la Hermandad, repartir alimentos a familias necesitadas y un largo etcétera que te iremos comunicando a lo largo de este año.

No quiero que parezca esto un pequeño tirón de orejas, es con la sola pretensión de ayudarte a dar un empujoncito en tus deseos de participación en esta Hermandad y poniéndome de nuevo a disposición tuya.

Me despido aprovechando la ocasión para enviarte un abrazo lleno de amor y esperanza cristiana.

Francisco Javier Montero Fernández